La IA como solvente de la gramática escolar

Leyendo este artículo de Stefan Bauschard me quedó dando vuelta una distinción que creo que no se hace lo suficiente: gran parte del diseño, los procesos y la estructura del sistema educativo responden más bien a limitaciones logísticas que a decisiones pedagógicas: Agrupamos treinta niños porque tenemos un profesor, evaluamos a todos el mismo día porque de otra forma se estresan mucho los recursos de la escuela, avanzamos al mismo ritmo porque diferenciar a escala es difícil, etc.

Son fricciones organizacionales, no educativas. Y han sido asumidas como naturales durante siglos simplemente porque no había alternativa viable. Son variables que pasan a ser parte del paisaje.

Me parece que la irrupción de la IA está actuando como un solvente tenaz de la gramática escolar, en el sentido que revela como prescindibles las restricciones que sostienen una gran proporción de la misma. Parte de la resistencia que se puede observar en varios actores del sistema, creo, tiene menos que ver defender las mejores condiciones para el aprendizaje y más con la dificultad de soltar supuestos que llevan tanto tiempo operando que ya ni se cuestionan.

Este es una época desafiante, preñada de potencial transformador, en la cual es muy interesante hacerse la pregunta: ¿cómo diseñaríamos las escuelas si logramos proveer un ajuste fino de las experiencias de aprendizaje a las zonas de desarrollo próximo de cada estudiante?

¿Qué piensan?