Increíble lo que acaba de pasar entre el gobierno de los EEUU y los laboratorios de IA Antropic y OpenAI. Sólo corrobora dos cosas muy inquietantes:
- La potencia de la inteligencia artificial, en términos de la ventaja estratégica que confiere a quienes detentan sus versiones más avanzadas y tienen la suficiente capacidad de procesamiento, está al nivel del armamento nuclear desde la perspectiva de los gobiernos nacionales.
- El gobierno de Trump no tiene ningún inconveniente en asumir una posición autoritaria e intentar destruir a grandes compañías tecnológicas simplemente porque no les gusta como piensan. Este es un precedente terrible para la libertad del ecosistema de Sillicon Valley, la cual hemos visto horadarse de manera vertiginosa con la llegada de Trump al poder.
Todo esto mientras el ataque a Irán aniquila al liderazgo del régimen. Muscle velocity le dicen.