Hace unas semanas publiqué sobre cómo el miedo mata la curiosidad, y me sorprendió mucho ver cómo, según este artículo (que recomiendo muchísimo), lo mismo opera de manera explícita en el trabajo mental de los matemáticos, para quienes la capacidad de gestionar sus propias emociones es crítica para poder acceder a los estados de flujo requeridos por el sofisticado ejercicio de modelaniento mental.