El miedo mata la curiosidad
Hace un par de semanas leí este artículo de Eleanor Konik, en donde le tiraba camionadas de flores al libro “Tiny Experiments” de Anne-Laure Le Cunff. Me había topado antes con contenido de Anne-Laure, el cual categorizaba rápidamente dentro del saco de “Neurocientíficos-que-se-transforman-en-gurús-de-autoayuda-para-ganar-más-lucas”. Sin embargo, dado el tremendo respeto que le tengo a Eleanor, no dudé un segundo en comprarme el libro de Le Cunff para Kindle después de escuchar sus loas. Voy en más o menos un cuarto del libro, pero ya he encontrado ideas interesantes para aplicar en mi propia vida.
Algo que me hizo cambiar mi perspectiva sobre ella fue conocer más sobre su historia (duh!). En particular, el hecho de que ha sido desde hace mucho tiempo una practicante del aprendizaje en público mediante la escritura, y que eso la llevó a crear toda una comunidad en torno a las capacidades que fue cultivando a propósito de este ejercicio. Ahí recordé vagamente que me había topado hace tiempo con Ness Labs, encontrándolo súper interesante (Ahí uno se da cuenta cómo uno es… prejuicioso). En fin, todo esto sirvió para escucharla desde un lugar de apertura e interés.
Su propuesta es bastante sencilla, pero no por ello superflua. Anne propone una forma distinta de enfrentarse tanto al desarrollo de capacidades en específico, como al cultivo de una trayectoria personal y profesional en general. Explica que hoy en día es bastante común encontrarse con el discurso de la productividad y la idea de que es importante ponerse objetivos claros en base a los cuales uno pueda evaluar su progreso y corregir su curso. A todo este paradigma le asigna el mote de mindset linear, contrastándolo con su propuesta del mindset experimental –el cual sugiere adoptar para progresar de una forma más orgánica–, en donde se le da más espacio al cultivo del sentido en la acción y que, en consecuencia, inhibe el burnout que nos causa el sentir que somos hamsters en una rueda.
Entre otras cosas, Anne explica cómo cada mindset genera una reacción muy distinta en la relación del sujeto con el “no saber”. Mientras que en el mindset linear esto se vive como una falta que debe ser erradicada de la manera más directa y rápida posible, en el mindset experimental funciona como el punto de partida de un proceso de exploración que reviste de interés a cualquier experiencia que se me pueda cruzar por delante, porque siempre podrá ser utilizada como un insumo para aprender.
Para los informados, la idea a la base debe haberles parecido muy similar a lo planteado por Carol Dweck, y no estarían equivocados. Anne la cita cuando habla del “guion épico”, aquel que nos impulsa a “seguir nuestra pasión” para encontrar el éxito:
The Epic script also implies that following your passion will automatically lead to success, which makes any difficulty much harder to manage. Stanford psychologist Carol Dweck and colleagues found that mantras like “find your passion” increase the likelihood that people will give up on their newfound interest when they run into inevitable hurdles. As they write in the paper: “Urging people to find their passion may lead them to put all their eggs in one basket but then to drop that basket when it becomes difficult to carry.”
Le Cunff, Anne-Laure. Tiny Experiments: How to Live Freely in a Goal-Obsessed World (English Edition) (pp. 47-48). (Function). Kindle Edition.
Por otra parte, ambas posiciones respecto de la falta seguramente harán vibrar las antenitas de cualquier persona con sensibilidades psicoanalíticas. A fin de cuentas, aquí estamos hablando de lo que el sujeto desea, y cómo se relaciona con dicho deseo. Lo que busca generar un buen proceso psicoanalítico es liberar ese deseo para que opere como una fuerza productiva y creativa en la vida de la persona en lugar de, por ejemplo, paralizarla por generar comparaciones intolerables con un ideal del Yo inalcanzable.
Más allá de estas resonancias, este contraste me hizo rápidamente acordarme del difunto rockstar de la neurociencia afectiva Jaak Panksepp, a quien sus fans terminaron llamando afectuosamente el “cosquilleador de ratas” (lo siento, suena horrible en español). En resumen, la propuesta de Jaak es que las emociones son patrones biológicos que fueron esculpidos por la selección natural dada su contribución al fitness evolutivo de la especie. Estos patrones tienen su implementación concreta en sistemas específicos dentro del sistema nervioso del animal —con circuitos y neuromoduladores específicos asociados— los cuales se despliegan en conductas adaptativas en los mamíferos:
- BÚSQUEDA (expectación)
- MIEDO
- RABIA
- LUJURIA
- CUIDADO (relación altricial)
- PÁNICO/DUELO (tristeza)
- JUEGO
Dado el modelo que tiene para estos constructos, el corolario es que Jaak asume que, tanto estos patrones biológicos como la experiencia fenomenológica asociada, son estables en el árbol filogenético de los mamíferos. En otras palabras: los seres humanos enrabiados no sienten algo muy distinto a lo que sería la experiencia interna de un gato con la espalda encorvada y el pelo erizado. Esta forma de pensar las emociones ha recibido una crítica feroz de parte de la teoría de la emoción construida de Lisa Feldman-Barrett, otra rockstar del campo, de la cual podría hablar en otra ocasión. De momento los dejo con un debate público entre ella y Mark Solms, heredero de la visión de Panksepp y fundador del Neuropsicoanálisis… Véanlo, no tiene desperdicio.
En fin, marco los dos primeros sistemas con negrita porque son precisamente los que están asociados al cambio de mindset cuando el sujeto se encuentra en una posición de falta en relación al saber. El sistema de BÚSQUEDA, asociado a los circuitos dopaminérgicos, es el que está involucrado con las conductas de exploración y la curiosidad en general. Es adaptativo en el sentido que permite a los animales encontrar nuevas alternativas para satisfacer los criterios de supervivencia y reproducción, requeridos para que un rasgo sea naturalmente seleccionado. Una imagen que me sirve para figurarme el estado subjetivo asociado es el de los efectos de la cocaína, la cual actúa sobre los mismos circuitos: La persona que se sirve un par de líneas termina encontrando que todo es muy interesante —incluyéndolo a sí mismo/a—, lo cual puede ayudar a entender por qué uno de los efectos clínicos es la locuacidad exacerbada. Por su parte, el sistema de MIEDO busca principalmente proteger al organismo de la muerte. Este se activa frente a situaciones de riesgo de manera escalonada, comenzando con los mecanismos de lucha/huida y continuando con los de completa parálisis en casos extremos.
Me sirve mucho tener de trasfondo el andamiaje conceptual de estos sistemas, ya que anclan en la biología profunda el repertorio conductual y subjetivo que se pone en juego en la relación del sujeto con el saber. En base a la pura descripción de estos sistemas debiese ser más o menos evidente, teniendo en consideración la experiencia vital de cada uno, que no se puede estar en BÚSQUEDA cuando se tiene MIEDO. Seguramente más de alguno de ustedes ha tenido la experiencia de haberse paralizado en una presentación en público, pues bien, no se me ocurre una forma más gráfica de ilustrar cómo el miedo inhibe la capacidad de explorar el espacio mental. Y bueno, la evidencia nos muestra que esto no es sólo cierto en la vivencia subjetiva, sino que también en la dinámica de los circuitos neuronales involucrados.
Volviendo a lo práctico, todo esto me hizo pensar en lo útil de promover un mindset experimental no sólo en uno mismo, sino que también en las personas y las organizaciones. Pensando en mi trabajo como consultor, generalmente las barreras más importantes al cambio tienen que ver con las personas, sus creencias, y la forma en que estas son compartidas. Estas representaciones sociales se enlazan y terminan coagulando una gramática organizacional estable que, en cierto sentido, puede pensarse como el paisaje adaptativo en el cual se mueven todos los actores del “ecosistema” organizacional. El efecto es que las personas desarrollan un modelo cognitivo inercial de cómo funciona su organización, qué cosas están permitidas, cuáles no y cómo me debo comportar. En consecuencia, el mensaje que te llega de vuelta del sistema es, en buen chileno, un desafiante “así lo veo yo… sácame de aquí”.
Intentar “sacar de ahí” a las personas utilizando un mindset linear como encuadre activa los circuitos de MIEDO, inhibiendo así la posibilidad de explorar formas distintas de representarse la organización y sus posibilidades. Proponerles un objetivo y asignarles criterios SMART es poner mucho en juego… “¿Qué pasa si no lo logro? ¿Qué va a pensar mi jefatura?”. Por otra parte, ofrecerle un encuadre experimental, en donde el foco no está puesto en los outcomes, sino que en los outputs, da mucha más libertad para equivocarse, porque el objetivo no es un cambio específico en la organización, sino que el aprendizaje a partir de la experiencia.
Alguien podrá decir: “pero las instituciones muchas veces requieren cambiar, no me puedo quedar sólo en el aprendizaje”, y esa persona estaría en lo correcto, pero no es eso lo que propongo. A veces pasa que una instrucción top-down es atingente y funciona sin problemas, pero otras no, sobre todo en organizaciones culturalmente densas como los sistemas educacionales, en donde el sentido de las prácticas guía gran parte de la efectividad de las mismas:
“Perhaps the most important conclusion of this chapter is the realization that finding moral and intellectual meaning is not just to make teachers feel better. It is fundamentally related to whether teachers are likely to find the considerable energy required to transform the status quo. Meaning fuels motivation, and know-how feeds on itself to produce ongoing problem solving. Their opposites—confusion, overload, and low sense of efficacy—deplete energy at the very time that it is sorely needed. So far I have dwelled on the problem of meaning in relation to the content of innovations.”
Michael Fullan. The New Meaning of Educational Change (pp. 62-63). (Function). Kindle Edition.
En estos casos, un acercamiento experimental al cambio permite, en primer lugar, disponer de mejor manera a los actores a probar algo distinto y, en segundo lugar, desarrollar convencimiento y capital político en base a evidencia y experiencia. Estas son condiciones ideales para generar cambios sustentables en la cultura y los procesos de la organización.
Sólo para terminar —y dejar abierta la ruta para profundizar más al respecto en otra publicación—, me parece que este mindset experimental se puede vehiculizar mediante el uso de metodologías que tengan un espíritu análogo: flexible, abierto y focalizado en el aprendizaje a partir de la experiencia. En el caso de un proyecto que estamos comenzando ahora en Grupo Educativo, en donde vamos a acompañar a 5 SLEP en el desarrollo de capacidades para la implementación curricular de la EMTP, vamos a estar utilizando en parte del programa formativo el enfoque de Design Thinking para Educadores con la esperanza de lograr efectos como los que discuto aquí en la teoría.
Les cuento cómo nos va.
