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  • El miedo mata la curiosidad

    Hace un par de semanas leí este artículo de Eleanor Konik, en donde le tiraba camionadas de flores al libro “Tiny Experiments” de Anne-Laure Le Cunff. Me había topado antes con contenido de Anne-Laure, el cual categorizaba rápidamente dentro del saco de “Neurocientíficos-que-se-transforman-en-gurús-de-autoayuda-para-ganar-más-lucas”. Sin embargo, dado el tremendo respeto que le tengo a Eleanor, no dudé un segundo en comprarme el libro de Le Cunff para Kindle después de escuchar sus loas. Voy en más o menos un cuarto del libro, pero ya he encontrado ideas interesantes para aplicar en mi propia vida.

    Algo que me hizo cambiar mi perspectiva sobre ella fue conocer más sobre su historia (duh!). En particular, el hecho de que ha sido desde hace mucho tiempo una practicante del aprendizaje en público mediante la escritura, y que eso la llevó a crear toda una comunidad en torno a las capacidades que fue cultivando a propósito de este ejercicio. Ahí recordé vagamente que me había topado hace tiempo con Ness Labs, encontrándolo súper interesante (Ahí uno se da cuenta cómo uno es… prejuicioso). En fin, todo esto sirvió para escucharla desde un lugar de apertura e interés.

    Su propuesta es bastante sencilla, pero no por ello superflua. Anne propone una forma distinta de enfrentarse tanto al desarrollo de capacidades en específico, como al cultivo de una trayectoria personal y profesional en general. Explica que hoy en día es bastante común encontrarse con el discurso de la productividad y la idea de que es importante ponerse objetivos claros en base a los cuales uno pueda evaluar su progreso y corregir su curso. A todo este paradigma le asigna el mote de mindset linear, contrastándolo con su propuesta del mindset experimental –el cual sugiere adoptar para progresar de una forma más orgánica–, en donde se le da más espacio al cultivo del sentido en la acción y que, en consecuencia, inhibe el burnout que nos causa el sentir que somos hamsters en una rueda. 2026-01-25_18-08-57.png Entre otras cosas, Anne explica cómo cada mindset genera una reacción muy distinta en la relación del sujeto con el “no saber”. Mientras que en el mindset linear esto se vive como una falta que debe ser erradicada de la manera más directa y rápida posible, en el mindset experimental funciona como el punto de partida de un proceso de exploración que reviste de interés a cualquier experiencia que se me pueda cruzar por delante, porque siempre podrá ser utilizada como un insumo para aprender.

    Para los informados, la idea a la base debe haberles parecido muy similar a lo planteado por Carol Dweck, y no estarían equivocados. Anne la cita cuando habla del “guion épico”, aquel que nos impulsa a “seguir nuestra pasión” para encontrar el éxito:

    The Epic script also implies that following your passion will automatically lead to success, which makes any difficulty much harder to manage. Stanford psychologist Carol Dweck and colleagues found that mantras like “find your passion” increase the likelihood that people will give up on their newfound interest when they run into inevitable hurdles. As they write in the paper: “Urging people to find their passion may lead them to put all their eggs in one basket but then to drop that basket when it becomes difficult to carry.”

    Le Cunff, Anne-Laure. Tiny Experiments: How to Live Freely in a Goal-Obsessed World (English Edition) (pp. 47-48). (Function). Kindle Edition.

    Por otra parte, ambas posiciones respecto de la falta seguramente harán vibrar las antenitas de cualquier persona con sensibilidades psicoanalíticas. A fin de cuentas, aquí estamos hablando de lo que el sujeto desea, y cómo se relaciona con dicho deseo. Lo que busca generar un buen proceso psicoanalítico es liberar ese deseo para que opere como una fuerza productiva y creativa en la vida de la persona en lugar de, por ejemplo, paralizarla por generar comparaciones intolerables con un ideal del Yo inalcanzable.

    Más allá de estas resonancias, este contraste me hizo rápidamente acordarme del difunto rockstar de la neurociencia afectiva Jaak Panksepp, a quien sus fans terminaron llamando afectuosamente el “cosquilleador de ratas” (lo siento, suena horrible en español). En resumen, la propuesta de Jaak es que las emociones son patrones biológicos que fueron esculpidos por la selección natural dada su contribución al fitness evolutivo de la especie. Estos patrones tienen su implementación concreta en sistemas específicos dentro del sistema nervioso del animal —con circuitos y neuromoduladores específicos asociados— los cuales se despliegan en conductas adaptativas en los mamíferos:

    • BÚSQUEDA (expectación)
    • MIEDO
    • RABIA
    • LUJURIA
    • CUIDADO (relación altricial)
    • PÁNICO/DUELO (tristeza)
    • JUEGO

    Dado el modelo que tiene para estos constructos, el corolario es que Jaak asume que, tanto estos patrones biológicos como la experiencia fenomenológica asociada, son estables en el árbol filogenético de los mamíferos. En otras palabras: los seres humanos enrabiados no sienten algo muy distinto a lo que sería la experiencia interna de un gato con la espalda encorvada y el pelo erizado. Esta forma de pensar las emociones ha recibido una crítica feroz de parte de la teoría de la emoción construida de Lisa Feldman-Barrett, otra rockstar del campo, de la cual podría hablar en otra ocasión. De momento los dejo con un debate público entre ella y Mark Solms, heredero de la visión de Panksepp y fundador del Neuropsicoanálisis… Véanlo, no tiene desperdicio.

    En fin, marco los dos primeros sistemas con negrita porque son precisamente los que están asociados al cambio de mindset cuando el sujeto se encuentra en una posición de falta en relación al saber. El sistema de BÚSQUEDA, asociado a los circuitos dopaminérgicos, es el que está involucrado con las conductas de exploración y la curiosidad en general. Es adaptativo en el sentido que permite a los animales encontrar nuevas alternativas para satisfacer los criterios de supervivencia y reproducción, requeridos para que un rasgo sea naturalmente seleccionado. Una imagen que me sirve para figurarme el estado subjetivo asociado es el de los efectos de la cocaína, la cual actúa sobre los mismos circuitos: La persona que se sirve un par de líneas termina encontrando que todo es muy interesante —incluyéndolo a sí mismo/a—, lo cual puede ayudar a entender por qué uno de los efectos clínicos es la locuacidad exacerbada. Por su parte, el sistema de MIEDO busca principalmente proteger al organismo de la muerte. Este se activa frente a situaciones de riesgo de manera escalonada, comenzando con los mecanismos de lucha/huida y continuando con los de completa parálisis en casos extremos.

    Me sirve mucho tener de trasfondo el andamiaje conceptual de estos sistemas, ya que anclan en la biología profunda el repertorio conductual y subjetivo que se pone en juego en la relación del sujeto con el saber. En base a la pura descripción de estos sistemas debiese ser más o menos evidente, teniendo en consideración la experiencia vital de cada uno, que no se puede estar en BÚSQUEDA cuando se tiene MIEDO. Seguramente más de alguno de ustedes ha tenido la experiencia de haberse paralizado en una presentación en público, pues bien, no se me ocurre una forma más gráfica de ilustrar cómo el miedo inhibe la capacidad de explorar el espacio mental. Y bueno, la evidencia nos muestra que esto no es sólo cierto en la vivencia subjetiva, sino que también en la dinámica de los circuitos neuronales involucrados.

    Volviendo a lo práctico, todo esto me hizo pensar en lo útil de promover un mindset experimental no sólo en uno mismo, sino que también en las personas y las organizaciones. Pensando en mi trabajo como consultor, generalmente las barreras más importantes al cambio tienen que ver con las personas, sus creencias, y la forma en que estas son compartidas. Estas representaciones sociales se enlazan y terminan coagulando una gramática organizacional estable que, en cierto sentido, puede pensarse como el paisaje adaptativo en el cual se mueven todos los actores del “ecosistema” organizacional. El efecto es que las personas desarrollan un modelo cognitivo inercial de cómo funciona su organización, qué cosas están permitidas, cuáles no y cómo me debo comportar. En consecuencia, el mensaje que te llega de vuelta del sistema es, en buen chileno, un desafiante “así lo veo yo… sácame de aquí”.

    Intentar “sacar de ahí” a las personas utilizando un mindset linear como encuadre activa los circuitos de MIEDO, inhibiendo así la posibilidad de explorar formas distintas de representarse la organización y sus posibilidades. Proponerles un objetivo y asignarles criterios SMART es poner mucho en juego… “¿Qué pasa si no lo logro? ¿Qué va a pensar mi jefatura?”. Por otra parte, ofrecerle un encuadre experimental, en donde el foco no está puesto en los outcomes, sino que en los outputs, da mucha más libertad para equivocarse, porque el objetivo no es un cambio específico en la organización, sino que el aprendizaje a partir de la experiencia.

    Alguien podrá decir: “pero las instituciones muchas veces requieren cambiar, no me puedo quedar sólo en el aprendizaje”, y esa persona estaría en lo correcto, pero no es eso lo que propongo. A veces pasa que una instrucción top-down es atingente y funciona sin problemas, pero otras no, sobre todo en organizaciones culturalmente densas como los sistemas educacionales, en donde el sentido de las prácticas guía gran parte de la efectividad de las mismas:

    “Perhaps the most important conclusion of this chapter is the realization that finding moral and intellectual meaning is not just to make teachers feel better. It is fundamentally related to whether teachers are likely to find the considerable energy required to transform the status quo. Meaning fuels motivation, and know-how feeds on itself to produce ongoing problem solving. Their opposites—confusion, overload, and low sense of efficacy—deplete energy at the very time that it is sorely needed. So far I have dwelled on the problem of meaning in relation to the content of innovations.”

    Michael Fullan. The New Meaning of Educational Change (pp. 62-63). (Function). Kindle Edition.

    En estos casos, un acercamiento experimental al cambio permite, en primer lugar, disponer de mejor manera a los actores a probar algo distinto y, en segundo lugar, desarrollar convencimiento y capital político en base a evidencia y experiencia. Estas son condiciones ideales para generar cambios sustentables en la cultura y los procesos de la organización.

    Sólo para terminar —y dejar abierta la ruta para profundizar más al respecto en otra publicación—, me parece que este mindset experimental se puede vehiculizar mediante el uso de metodologías que tengan un espíritu análogo: flexible, abierto y focalizado en el aprendizaje a partir de la experiencia. En el caso de un proyecto que estamos comenzando ahora en Grupo Educativo, en donde vamos a acompañar a 5 SLEP en el desarrollo de capacidades para la implementación curricular de la EMTP, vamos a estar utilizando en parte del programa formativo el enfoque de Design Thinking para Educadores con la esperanza de lograr efectos como los que discuto aquí en la teoría.

    Les cuento cómo nos va.

    → 9:23 PM, Jan 25
  • Lo sagrado en el trabajo

    En el colegio jugué rugby, y una de las cosas que “me llevé” para la vida fue una enseñanza sobre el trabajo en equipo.

    La escena fue así: estábamos jugando un partido de entrenamiento y yo estaba muy frustrado con un compañero de equipo porque se equivocaba una y otra vez de manera –amerita decirlo– evidentemente estúpida. En una de esas oportunidades, me molesté tanto que me quejé en voz alta y me desconecté momentáneamente del juego. El entrenador tocó el silbato, detuvo la jugada y me dijo muy serio:

    “¡Si tu compañero se equivoca, tú vas y lo arreglas! ¡Si tienes algo que decirle, se lo dices después del partido!”

    Esta simple declaración movió los engranajes precisos para hacer un gran y misterioso click ético en mi. Me hizo mucho sentido y nunca se me olvidó. Hoy me acordé de esa situación a propósito de una reunión de equipo en la consultora.

    Los jefes de proyecto fuimos convocados a una instancia formativa con objetivos específicos vinculados al costeo de propuestas. El tema se prestaba para hablar de varias cosas vinculadas que generaban interés e incluso inquietud en el equipo, en consecuencia, la conversación empezó a complejizarse, enredarse y diverger. En un momento, se hizo evidente que el tiempo pasaba y no lográbamos avanzar en el objetivo principal de la instancia. Hubo personas que, reconociendo que varios de los temas planteados eran relevantes, argumentaban que no se lograrían abordar en una instancia que no fue diseñada para hacerlo, y que intentar lograrlo simplemente diluiría la capacidad de trabajo del equipo. Otros, por su parte, decían: “si no ahora, ¿cuándo?”.

    Yo fui de los del primer grupo.

    Tomé la palabra para recordarles a los presentes que, hace un par de días, en una jornada de evaluación de otro proyeto, hubo acuerdo en la importancia de reducir la cantidad de reuniones y de hacerlas más efectivas y eficientes. En dicha instancia aparecieron varias sugerencias que habría que posteriormente aterrizar, pero la idea principal fue que el recurso tiempo es limitado, y que las reuniones no pueden transformarse en una bolsa de gatos donde “todo cabe”. Esto, como pasa con varias cosas, es más fácil decirlo que hacerlo: muchas veces la diferencia entre lo necesario y lo accesorio no es clara, o esa distinción no es homogénea para todo el equipo.

    Me quedé reflexionando sobre mi posición en general respecto a estas dinámicas en los equipos de trabajo, y me di la paja de escribir todo este artículo para formularla explícitamente. Sí, nerd.

    Mi ideal, en relación a estas situaciones, es que exista una cultura de liderazgo en donde siempre haya una persona a cargo de cada reunión y que todo el equipo tenga claro que este sujeto tiene la responsabilidad de balancear el logro los objetivos del proyecto con el bienestar de los miembros del equipo. En virtud de esta responsabilidad, quien detenta este rol también tiene la atribución de tomar decisiones unilateralmente, como por ejemplo, decidir cuando dar por cerrado un tema. En esta representación ideal, los miembros del equipo no se quejan, incluso a pesar de que puedan estar en desacuerdo, y siguen contribuyendo al desarrollo del “partido”. Esto les fluye naturalmente, porque saben que toda observación crítica puede ser mucho más virtuosa si se entrega en privado y de buena fe, en un espacio distinto al de la reunión, y porque saben que si se abren a la confrontación están entropizando la voluntad, atención y capacidad de trabajo del equipo.

    Creo que esta posición responde a una lectura compleja —en el sentido de las ciencias de la complejidad— de los grupos de trabajo: el que un equipo funcione bien es un emergente que depende de muchos factores entretejidos que no están bajo el control de ninguna persona en particular, muchos de los cuales toma tiempo cultivar. Un grupo de trabajo con reuniones tediosas e inefectivas a la larga genera cinismo y desapego en el equipo. Es por eso que considero que —y digo esto a riesgo de romper el límite del deseo a causa de la cursilería— hay algo de sagrado en esos espacios, en el sentido de cuidarlos no sólo da cuenta de una muestra de respeto a todos los participantes, sino que también en el sentido de que se está construyendo un delicado tejido cultural, similar al del suelo de la selva valdiviana, en donde muchas cosas pueden crecer, en contraste al de un bosque de eucaliptus, en donde no pasa nada muy interesante.

    → 9:17 PM, Jan 22
  • Por qué cultivo mi jardín digital?

    Esta pregunta es muy importante, ya que su respuesta es lo que da sentido a un ejercicio intenso en términos de tiempo y esfuerzo. Como todas mis notas, lo que viene a continuación es un ejercicio en constante desarrollo y representa mi última tentativa de respuesta.

    Cultivo un jardín digital porque…

    En orden de prioridad:

    1. Me encanta aprender, y cultivar un jardín digital a través de un ITE constituye el ejercicio de la Práctica deliberada para aprender más de las cosas que me interesan. En la misma línea, este ejercicio no sólo involucra el aprender cosas, sino que también aprender a aprender. Esto no sólo es un tema que me apasiona, sino que también una competencia de nivel superior muy necesaria (particularmente en el entorno en el que me muevo) y poco desarrollada.
    2. Me gusta pensar y compartir mis ideas, y esta práctica me ayuda a capturarlas, trabajarlas, pulirlas y eventualmente compartirlas.
    3. Me interesa hacer bien mi trabajo. Esto, tanto porque me es gratificante en sí mismo como porque me interesa desarrollar una carrera profesional que me permita procurar suficientes recursos para tener una vida familiar rica, cómoda y satisfactoria. Dado que trabajo en ámbitos vinculados al conocimiento y el cultivo de la mente, el esfuerzo cognitivo requerido por el cultivo de un jardín digital es el desafío que mi musculatura cerebral requiere para poder crecer fuerte y sana. No es la única, pero es una que me acomoda (¡y entretiene!).
    4. Una de las formas en que puedo lograr progresar profesionalmente es mostrando mi trabajo. En mi caso, esto se traduce en poder comunicar claramente ideas interesantes que agreguen valor y que den cuenta de que he desarrollado una reflexión relevante en relación a los ámbitos en los que me desempeño. En general, el propósito genérico de los Zettelkasten es ayudar a producir publicaciones. En mi caso en particular, es algo en lo que me he aventurado mediante mi cuenta en Instagram, pero que aún tiene mucho espacio por crecer.
    5. Cambia las affordances de mi smartphone y mis interacciones con dispositivos digitales en general, para sesgarlos a favor de la producción y en contra del consumo de información. Considero que el consumo indiscriminado y omnipresente es uno de los grandes problemas de nuestra época.
    6. Me permite identificar los temas que me interesan y disponerme a aprender de ellos.
    7. Soy un nerd y me encanta estar a la vanguardia en el mundo de los sistemas PKM. Configurar mi Obsidian es un placer culpable con el que a veces lucho, pero es un placer de todos modos.
    → 12:23 PM, Jan 16
  • Cuida tu mente

    Compartí con un amigo un excelente artículo sobre cómo las plataformas algorítmicas están destruyendo las affordances para cultivar el pensamiento, ya sea a nivel individual como colectivo.

    Se quedó con esta cita, respecto del espíritu original del concepto de “ensayo”:

    He called these writings essais, meaning “attempts” or “tries.” The form was explicitly provisional. Montaigne was trying out ideas, seeing where they led, acknowledging uncertainty as a fundamental feature rather than a bug to be eliminated.

    Le llamó la atención por el marcado contraste entre la naturaleza tentativa del ejercicio —abierto, disponible a nuevas vinculaciones— y lo que demandaban del mismo en su formación escolar: estructura, extensión, reglas, etc.

    Sin embargo, más allá de la reflexión sobre su experiencia educativa, me quedó dando vuelta otra pregunta que me planteó: “Está bueno el artículo… Estai sacando buenos artículos… ¿Cómo llegai a esa hueá?”. En principio, pensé en responderle directamente, pero me pareció una oportunidad para poder desarrollar una idea y dejarla disponible.

    TL;DR: Substack y Readwise.

    Substack es la plataforma de moda para el desarrollo de pensamiento más estilo long-form. Está basada en la lógica del newsletter y de las comunidades temáticas. En mi experiencia, si uno se da el tiempo para filtrar la paja del trigo, puede encontrar a personas bacanes, con una perspectiva refrescante sobre temas interesantes y muy diversos.

    Readwise, por su parte, es una plataforma para gestión de notas y citas. Adicionalmente, han desarrollado Readwise Reader, que es la aplicación más pulida y potente que conozco para integrar distintos tipos de fuentes en un mismo lugar.

    Esas son las herramientas en concreto que utilizo para acceder a ese contenido. Sin embargo, me parece que lo realmente importante de compartir tiene relación con el motivo que me lleva a utilizar estas herramientas —integradas con otros componentes de mi sistema de gestión del conocimiento, tema sobre el cual me iré pronunciando de a poco—: Evitar el brain rot.

    Me explico.

    Soy una persona que tiene una fuerte tendencia a llenar su espacio mental de información. En general es algo que disfruto, pero también soy consciente de que tengo que preocuparme de mi dieta cognitiva. Algo muy similar a lo que aplica con la comida.

    Es sabido que las plataformas con feed algorítmico como Instagram o YouTube (de la cual soy un asiduo consumidor), no están optimizadas para ayudarte a entrar en un estado de profundo engagement con el contenido que te proponen, sino que para que sigas pegado a la pantalla. No es sorprendente que, dado este escenario, el tipo de contenido que se destaca en estos ambientes es el equivalente a la chatarra: un hit rápido de dopamina que te deja enganchado, pero que no te aporta nutricionalmente nada, ni a ti ni a la comunidad.

    Es por eso que he buscado promover una relación más activa de mi parte con el conocimiento. Esto comienza con sesgar mi consumo hacia formatos y contenidos que le aporten más a mi vida, continúa con el destacar y tomar notas de las cosas qe me van llamando la atención, para terminar en la generación de entradas en mi Zettelkasten y, eventualmente, el desarrollo de publicaciones en mi blog o cuenta Instagram.

    Tanto como me preocupo de mantener en buen estado mi cuerpo, ejercitando regularmente, he llegado a tener una posición similar respecto de mi mente. Espero poder aprovechar estos espacio para poder escribir más al respecto, lo cual es, justamente, parte fundamental de mi gimnasio cerebral.

    → 4:49 PM, Jan 15
  • Fracking atencional

    Escuché por primera vez de este concepto en el podcast de Ezra Klein.

    El entrevistado, Graham Burnett, argumenta que el mercado de la economía de la atención está tan saturado, que las empresas que se dedican a ella han tenido que desarrollar sistemas sofisticados para extraer cada uno de los remanentes de nuestra atención, en cada recoveco en el que haya disponibilidad. A esto le llama fracking atencional, haciendo referencia a una técnica invasiva de extracción de gas natural, la cual involucra inyectar una solución acuosa a alta presión para extraer las reservas que quedan entre las rocas en las profundidades.

    fracking_1.jpg

    La analogía es interesante, porque el gas natural —al igual que la atención— es un recurso limitado y, si bien anteriormente la disponibilidad era tal que salía a presión en las operaciones extractivas que se realizaban, hoy en día, después de décadas de consumo creciente, muchos de los yacimientos actualmente explotados están casi agotados y lo que va quedando hay que sacarlo “a la fuerza”.

    Eso es el fracking atencional: capturar nuestra atención a la fuerza, con cualquier triquiñuela apuntalada en los sesgos cognitivos esculpidos por la evolución en el homo sapiens, todo es cancha.

    El argumento de Burnett es que este mecanismo de producción de capital nos posiciona como una especie de ganado psíquico, en donde estas empresas nos ordeñan para engrosar sus billeteras. Es justamente por esto que me parece muy necesario cuidar nuestros hábitos de consumo de contenidos, equilibrándolos de manera saludable con actividades productivas.

    En mi caso, dejé completamente las redes sociales algorítmicas. Mantengo una cuenta en instagram que uso exclusivamente para publicar reels (cosa que cada vez hago menos). Tengo una suscripción a YouTube premium que acabo de dejar de pagar. En lugar de ello, dedico mi tiempo en el smartphone a leer artículos en Readwise y a escribir en mi jardín digital en Obsidian.

    Y, ¿saben qué?… Me siento mejor con esta dieta. ¡Se las recomiendo!

    → 10:45 AM, Jan 15
  • El slop no es inofensivo

    El autor de este artículo plantea que el slop es simplemente el efecto colateral de la disminución de los costos de producción. En ese sentido, no es muy distinto de lo que pasó en con el internet y las redes sociales. La otra cara de la moneda de este molesto fenómeno es que hay muchas más probabilidades de que aparezcan obras y autores interesantes y que aportan de manera significativa a la cultura.

    Slop is at best annoying and frustrating, and at worst a tool for scams or propaganda. But the overall process will, I believe, usher in a golden age of creativity and experimentation.

    Si bien estoy de acuerdo con su argumento, pienso que esa visión optimista no se hace cargo de las externalidades negativas que implica hecho de agregar una capa más de complejidad a la maquinaria de producción de contenidos.

    Es cierto que aparecen genialidades y que es mucho más justo para el talento sin recursos, pero eso no quita que las grandes masas queden expuestas a establecer una relación tóxica con contenidos de baja calidad.

    Tal como sucede con la comida chatarra, es bastante fácil capturar la conducta de las personas haciendo una ingeniería inversa de nuestra configuración libidinal y terminar con masas enganchadas a contenido que no aporta nada al desarrollo personal, relacional o cultural. Sobretodo cuando hay una industria multimillonaria basada en el fracking atencional poniendo todos sus recursos a disposición para optimizar la función asociada a ese match.

    No por nada a todos nos inquieta la imagen de la sociedad al final de Wall-E: nos parece un futuro bastante factible, porque ya lo hemos empezado a vivir.

    → 9:23 PM, Jan 14
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